Dr. LE Gabriel Pogliani
Integrante del Instituto de Economía
El acuerdo anunciado por el jefe de la Cancillería Argentina en su primera visita oficial a Brasilia, señala el entendimiento entre los socios Argentina – Brasil para reducir un 10% el Arancel Externo Común del Mercosur aplicado sobre una lista de productos que representan el 75% del total de las posiciones arancelarias, con la intención de lograr un mayor acceso a nuevos mercados.
El convenio firmado deberá ser puesto aún a consideración del resto de los socios, Uruguay y Paraguay, y quedando todavía por resolver la posibilidad de celebrar acuerdos de forma bilateral con terceros países, posición que al respecto, Argentina y Paraguay instan en mantener la obligación de negociar de forma conjunta todos los acuerdos a través del bloque.
La delegación argentina había planteado durante el último encuentro del Grupo Mercado Común (GMC) la necesidad de continuar con la protección actual del AEC en la totalidad de los bienes finales, por lo tanto, propuso inicialmente la reducción de un 10% sobre el 25% del nomenclador. La propuesta inicial argentina no resultó suficiente para los gobiernos de Brasil y Uruguay, quienes negociaban una rebaja arancelaria del 20% de forma inmediata y generalizada.
Finalmente, ambas partes han cedido para acordar una baja del 10% del Arancel Externo sobre el 75% del universo de productos del bloque. Si la reducción es aprobada por los dos socios restantes, el arancel del Mercosur que en promedio es de 12,5% pasará al 11,25% aplicable sobre el ingreso de productos con destino a cualquiera de los países que integran el bloque.
En tanto, se mantienen fuera del acuerdo de reducción arancelaria los sectores Automotriz, Textil y de Calzado, rubros que previamente no eran alcanzados por el Arancel Externo. Un ejemplo de ello son los automóviles, mientras que Argentina y Brasil comercian con un arancel del 0%, el arancel para los vehículos fabricados fuera del bloque (con excepción de los producidos por México) es del 35%, porcentaje máximo permitido por la Organización Mundial de Comercio.
Las dos Cancillerías coinciden en que el acuerdo firmado es una clara demostración de vocación constructiva hacia la actualización y adecuación de las estructuras arancelarias a treinta años de su fundación, y un paso importante para promover y aumentar la inserción inteligente de la producción de Mercosur en las cadenas globales de valor organizadas en torno de las tres grandes fábricas mundiales (América del Norte, Asia y Europa), mediante el incremento de la competitividad de los socios partes y el avance en el fortalecimiento de los procesos productivos regionales.
En el contexto internacional, el Mercosur es la quinta economía del mundo, sin embargo, hoy posee una baja participación en el comercio mundial de entre 1 y 2 por ciento, unido a aranceles que en promedio son del 12%, frente a una media global del 5,5%; por ejemplo, la Unión Europea tienen una carga del 4,5% para bienes industriales.
Una política exterior de inserción inteligente se centra en la búsqueda de nuevos acuerdos comerciales con todos aquellos mercados que presenten oportunidades para colocar bienes y servicios argentinos, sin detenerse en condicionantes ideológicos y profundizando el acceso a aquellos mercados ya conquistados, consolidando a mediano plazo el multilateralismo y el desarrollo de relaciones dinámicas múltiples. En ese sentido, las negociaciones económico-comerciales bilaterales y multilaterales son instrumentos clave para establecer vínculos.
Será fundamental para la industria argentina resguardar el Mercosur, ya que sus productos tienen como primer destino internacional los países del bloque, principalmente Brasil. No ocurre lo mismo con los sectores primarios y manufacturas primarias donde la economía argentina es altamente competitiva en bienes agroalimentarios y commodities, contando con una importante proyección internacional en base a su sector agroindustrial, lo cual implica una menor relevancia del Mercosur en el funcionamiento de estos sectores.
Los países socios del Mercosur exportan principalmente productos agrícolas y manufacturas livianas. La tendencia observada en los últimos años ha sido una mayor concentración de la canasta exportadora hacia fuera del bloque en bienes primarios o de base primaria que pasaron de explicar un 64,6% de las exportaciones en el año 2000 a un 72,7% en 2019, el nivel más elevado desde la creación del Mercado Común, y profundizando de esta manera los lazos comerciales con países extra regionales. Un factor fundamental detrás de esta propensión fue el aumento de la participación de China en las exportaciones del bloque (27%) y su perfil de compras netamente primarias.
Los principales productos que exportan los países del Mercosur son soja, petróleo, hierro, maíz, y harina de soja, cuyos principales destinos en 2019 fueron, Asia un 48%, la Unión Europea 17% y América del Norte 13%, demostrando la profundización del perfil primario de las exportaciones de la economía regional.
Brasil es el mayor destino de las exportaciones argentinas; la participación de Brasil en las exportaciones primarias de Argentina y Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) sumaron en 2019 el 16%. Sin embargo, más de un tercio de las exportaciones del complejo industrial argentino tiene como destino el mercado brasileño. En 2019, el 35% de los despachos de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) se dirigieron a Brasil libre de aranceles, productos que desde extra zona son alcanzados con un arancel que se sitúa entre 10% y 28%. Por ello, una reducción del AEC podría significar para la economía argentina perder mercados y a su principal socio comercial.
El escenario actual y la estrategia intrarregional
Datos actuales muestran una mejora en los precios internacionales de los recursos naturales y commodities, lo cual implica un elemento fundamental para el proceso de crecimiento económico de los países socios en un escenario pos pandemia y a favor de la recuperación de las exportaciones del bloque, aunque compatible con una coyuntura de fluctuaciones de precios a corto plazo y no con el nivel de volumen exportado.
En este contexto, la estrategia previa a la diversificación productiva como política de mediano alcance, será avanzar en una primera instancia hacia el desarrollo de un plan de corto y mediano plazo que promocione y fomente la colocación de productos primarios en nuevos destinos y profundizar la provisión en aquellos mercados ya vinculados.
Asimismo, avanzar en la profundización de la complementariedad y hacia un primer frente de convergencia macroeconómica entre los países miembros. Logrado a partir de indicadores macroeconómicos estabilizados, como inflación, tipo de cambio y déficit fiscal, de esta manera los sectores productivos podrán absorber los beneficios de la integración medidos en escala, productividad y aumento de la competitividad.
De la misma manera, la disminución de asimetrías económicas entre socios, fundada en la eliminación de barreras paraarancelarias persistentes y la armonización de regulaciones conformará un importante factor de integración y oportunidad de comercio regional. Puntualmente para el caso argentino, el escaso desarrollo del sistema financiero (crédito al sector privado: 16% del PBI) y los procesos continuos de reestructuración del precio de los servicios públicos, sumado a una presión tributaria actual del 31% del PBI, y el laberinto impositivo y legal, son identificados por el sistema productivo como uno de los mayores pesos del Estado sobre la competitividad de las empresas.
Finalmente, llevar adelante el desarrollo de proyectos de infraestructura destinados a profundizar la inversión productiva intra bloque mediante acuerdos bilaterales. Tales como impulsar con Uruguay la construcción del Puente Caseros desde Corrientes sobre el río Uruguay para potenciar el intercambio comercial regional ya que también se encuentra próximo a la frontera con Brasil. Así como promover el proyecto de construcción conjunta de un gasoducto desde la reserva de Vaca Muerta en Argentina hasta Brasil y los acuerdos de integración energética con Paraguay.
En conclusión, mientras las negociaciones por la flexibilización persisten, el Mercosur continúa siendo la alianza comercial argentina más exitosa de los últimos treinta años y la plataforma de inserción en el mundo. Sus socios coinciden en la necesidad de modernizar la estructura institucional del bloque y promover un modelo de desarrollo orientado a ampliar las cadenas regionales de valor.