La relación entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI)
DR. CP Alejandro Carlos Torresi
En 1944 se comienza a gestar la idea de conformar un Fondo Monetario Internacional, pero recién a finales del año siguiente, un 27 de Diciembre, se crea formalmente el organismo. En sus inicios fueron 44 los países fundadores que acordaron establecer un marco de cooperación económica internacional destinado a evitar que se repitieran las devaluaciones cambiarias competitivas que contribuyeron a provocar la Gran Depresión de los años treinta. Actualmente lo integran 189 países y puede prestar hasta de U$$1 billón a cada país miembro.
Los propósitos originales del organismo son: fomentar la cooperación monetaria internacional, facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, promover la estabilidad cambiaria, coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos y por último poner recursos a disposición de los países miembros que experimentan desequilibrios de sus balanzas de pagos.
La relación entre la Argentina y el FMI no fue fácil desde el inicio, debido a que Estados Unidos excluyó al país de la conferencia de Bretton Woods de 1944, donde se empezó a gestar la creación del FMI y el Banco Mundial. Esto se debió a una represalia por la neutralidad que mantuvo nuestro país durante la Segunda Guerra Mundial. A su vez durante el gobierno de Perón se manifestó resistencia a incorporarse al organismo. El presidente expresaba que dichas instituciones eran un instrumento de sometimiento de los países centrales para imponer políticas a los países periféricos.
Sin embargo existen investigaciones que marcan lo contrario, las cuales indican que dicho Presidente se encontraba interesado en que el país formara parte del acuerdo de Bretton Woods, ya que hubo reuniones entre el Gobierno y el FMI. Aunque la negativa de EEUU de aceptar que Argentina forme parte del organismo y la poca intención del lado argentino de aceptar recomendaciones del ente financiero, provocaron desencuentros.
Es por ello que pasaron 11 años para que Argentina se adhiera al FMI, un 19 de abril de 1956 el gobierno de facto de Aramburu contrajo el primer empréstito con el organismo. El acuerdo se hizo en el marco de la desnacionalización de los depósitos bancarios, la eliminación del control estatal sobre el comercio exterior, la unificación de los tipos de cambios múltiples, etc. Al finalizar el gobierno, la Revolución Libertadora dejo una deuda externa de U$$1.051 millones.
En tan solo cinco años, el monto de la deuda se duplicó. Tras el mandato de Arturo Frondizi dicho pasivo era de U$$1.800 millones y en 1963 al dejar el gobierno José María Guido se le debía al FMI U$$2.100 millones.
Los pactos celebrados con estos dos últimos gobiernos ayudaron a estabilizar en un primer momento a la economía, mientras que culminaron con un salto abrupto de la cotización de la divisa estadounidense y caída de las reservas internacionales. Las políticas tras el acuerdo estuvieron orientadas a reducir el déficit fiscal, eliminación de los derechos de importación, el incremento de los impuestos sobre el consumo, aumento de tarifas, baja de retenciones a las exportaciones tradicionales, restricción de la oferta monetaria y descenso de la inversión pública.
Los siguientes gobiernos continuaron con el endeudamiento con el FMI hasta llegar al primer préstamo recibido especialmente para pagar la misma deuda, durante el gobierno de María Estela de Perón.
Seguidamente el último gobierno militar (1976-1983) realizó 4 acuerdos con el FMI, que llevaron a que la deuda se incremente en 5 veces su monto inicial (U$$7.000 millones) al dejar el poder (U$$42.000 millones). Aquí se estuvo ante un período de alta liquidez internacional que fomentó el acceso al financiamiento externo para sostener un tipo de cambio atrasado, el déficit de la balanza comercial y el pago de la deuda pública externa (principalmente tras la estatización de la deuda privada).
La fuerte suba de la tasa de interés en EEUU provocó que los capitales extranjeros busquen otros horizontes y se restrinja el acceso al financiamiento internacional, tras lo cual se sucedió una fuerte devaluación que corrigió el atraso cambiario.
La vuelta a la democracia bajo la presidencia de Raúl Alfonsín no estuvo ajena a necesitar recurrir al endeudamiento. Es por ello que se concretaron 5 acuerdos con el FMI, la mayoría para financiar la caída de exportaciones. A su vez, el organismo se constituyó en garante del repago de la deuda externa contraída especialmente con bancos comerciales de EEUU. En total estas operaciones implicaron un desembolso de U$$3.341 millones.
El nuevo gobierno Peronista de Carlos Menem rápidamente acudió al FMI y en 4 meses de mandato realizó su primer acuerdo, que implicó un desembolso de U$$648 millones. El siguiente convenio formalizado conocido como Plan Brady, posibilitó a la Argentina salir del default, al cual había ingresado a partir de 1988.
Si repasamos el flujo de fondos entre nuestro país y el FMI durante la década del 90, vemos cómo los préstamos recibidos no fueron significativos. Aquí podemos resaltar dos momentos claves de asistencia financiera: el Plan Brady de 1993 y la crisis del Tequila en 1995. Al final de ese año la deuda con el organismo internacional se había más que duplicado desde 1983, para ascender a U$$87.091 millones.
Durante dicho segmento temporal hubo disponibles en promedio U$$ 5.000 millones por año para ser utilizados en caso de requerir la ayuda económica. Siempre el gobierno de Menen mantuvo flujos de fondos netos muy por debajo de ese monto disponible, empezando a partir de 1997 una devolución de dinero hacia el organismo. Dicha conducta fue interrumpida en el año 2000.
El nuevo gobierno de La Alianza también tuvo que recurrir prontamente al financiamiento con el Fondo en marzo del 2000. En total nuestro país recibió U$$ 12.635 millones que abarcaron el Blindaje y Megacanje. Estos acuerdos fueron realizados con el objetivo de estirar los plazos de la deuda (hoy llamado reperfilamiento) y lograr llegar al déficit cero. Para ello la Administración Pública se comprometía a realizar: reforma previsional y laboral, reducción del gasto público Nacional y Provincial, reestructuración del Estado y desregulación de las obras sociales.
La historia nos dice que la operación termino en la peor crisis económica e institucional de la Argentina con un default de U$$95.300 millones, lo cual representaba el 65% de la deuda pública. Mientras tanto, se mantuvo al día los pagos correspondientes a la deuda con organismos multilaterales, los préstamos garantizados emitidos en noviembre de 2001 y los bonos provinciales garantizados.
Luego del colapso que provocó el estallido de la convertibilidad, Eduardo Duhalde se hizo cargo del gobierno. Bajo esta función intentó recurrir al financiamiento del FMI para estabilizar la situación económica, pero se encontró con la negativa de éste. Para fomentar el acercamiento entre ambos, se implementaron medidas recomendadas por el Fondo. Y es así como a partir de de la estabilización de la economía y el inicio de la recuperación, en Enero de 2003 se acordó un préstamo por U$$16.567 millones. Los desembolsos abarcaron tanto el gobierno de Duhalde como de Néstor Kirchner y representaron U$$9.424 millones.
A finales de 2005 el gobierno decidió cancelar por anticipado la deuda que mantenía con el FMI por U$$9.800 millones. Para ello utilizó las reservas del BCRA y se le otorgó a éste un bono a 10 años. Este acto se produjo en sintonía con Brasil, que un tiempo antes había cancelado también su deuda por anticipado. La medida se tomó, según Néstor Kirchner, para obtener mayor autonomía en cuanto a la aplicación de las políticas económicas deseadas.
Desde ahí en más, la relación entre el gobierno y el FMI no fue fácil, hasta que en el año 2006 se le prohíbe al organismo la revisión anual de las cuentas públicas contemplada en el Convenio Constitutivo del ente.
Tras 14 años se volvió a estar bajo un acuerdo con el FMI, en este caso se trata de otro Stand By por un total de U$$57.100 millones. El convenio es por 36 meses y es el mayor financiamiento puesto a disposición en toda la historia del Fondo. El objetivo del convenio es principalmente para lograr un equilibrio fiscal, fortalecer la autonomía del Banco Central y reducir drásticamente la inflación. Hasta el momento el gobierno de Macri recibió U$$44.100 millones, lo cual representa el 77% del total.
A modo de cierre podemos resaltar que en total tuvimos hasta el momento 27 acuerdos con el FMI en 63 años de pertenencia al organismo, que implicaron desembolsos por U$$79.405 según un informe del CONICET. Desde la vuelta a la democracia Alfonsín y Menem fueron los gobernantes que más acuerdos suscribieron con el FMI. Mientras que Macri fue el que más fondos recibió por parte del organismo (U$$44.100 millones).
En 3 oportunidades se canceló anticipadamente los acuerdos vigentes con el FMI. En 1968 Onganía, luego en 1974 bajo el mandato de Perón y por último Néstor Kirchner lo hizo en 2005.
Las ayudas financieras del organismo internacional son de carácter transitorio para poder reacomodar las cuentas públicas a causa de turbulencias coyunturales o bien para encarar cambios estructurales. Desde su ingreso al FMI en 1956 hasta la actualidad nuestro país estuvo 39 años bajo la vigencia de algún tipo de acuerdo. La relación estuvo marcada tanto por la conflictividad como por la persistencia, demostrando que en Argentina lo provisorio es lo más permanente.
La recurrencia al FMI no es una cuestión de gobernantes populistas o liberales, peronistas o radicales, democráticos o de facto, es ya una característica de los gobiernos en Argentina. Muchas veces se ataca a las políticas recomendadas por el FMI, pero el cuestionamiento debería comenzar por preguntarnos: ¿qué nos lleva a solicitar financiamiento al FMI en forma recurrente? ¿Cuál es el destino del dinero desembolsado?
Banco Central de la República Argentina. Historial de Acuerdos con el FMI. Buenos Aires.
Facultad de Ciencias Económicas UBA. Museo de la Deuda Externa Argentina. Obtenido de https://museodeladeuda.econ.uba.ar
Página web oficial del Fondo Monetario Internacional. www.imf.org
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La Argentina y el FMI, una historia de deudas, crisis y búsquedas de credibilidad. (8 de Mayo de 2018). Ámbito Financiero .
Nemiña, P. El FMI y la política económica Argentina. CONICET.