¿Por qué oratoria con coaching y neurociencias?

Hace algunos años descubrí la importancia y el valor que tiene el habla.

María Fernanda Reyes

Locutora Nacional

 Coach Ontológico Profesional

Hace algunos años descubrí la importancia y el valor que tiene el habla.

Los seres humanos somos los únicos habitantes sobre la faz de la tierra que poseemos la facultad de comunicarnos por medio del lenguaje oral expresivo.

La palabra hablada produce diversos efectos conforme al tono con el cual la pronunciamos.

¿De cuántas formas diferentes podemos pedir perdón, por ejemplo? El cómo decimos lo que decimos, es tan importante como lo que decimos.

Los cursos de oratoria son muy frecuentados por una gran cantidad de interesados que consultan y asisten buscando técnicas y herramientas para poder manifestar sus ideas claramente, persiguiendo la finalidad de persuadir, convencer o conmover a su público.

A partir de la creación de este taller de oratoria con herramientas de coaching y neurociencias acompaño a que los asistentes puedan llegar un poco más allá de la persuasión, si así lo eligen.

He observado que en la mayoría de los casos la gente busca justamente eso, persuadir, convencer al otro con su argumento, con un discurso que antes de ser pronunciado es construido en su interior, en un interior habitado por el miedo, la falta de confianza personal, la ausencia de poder, lo que produce incertidumbre, y eso se traduce en una corporalidad y gestualidad debilitadas por la vorágine de querer agradar. Es algo así como pretender ser poderosos desde nuestras debilidades.

Cuando nos vaciamos de poder la voz se torna insegura, temblorosa, monótona y carente de calidez. El pulso se acelera y la respiración se entrecorta. El discurso pierde el sentido. Sobreviene el titubeo, las dudas, y el deseo de seducir al auditorio se desvanece.

Muchos de los que llegan a mis talleres sienten miedo. Miedo al hablar en público, miedo a equivocarse, miedo a olvidarse de lo que quieren decir, miedo a no agradar, miedo a aburrir, y un sinfín de miedos más. El miedo a lo desconocido es un sentimiento inherente al ser humano y no se trata de no sentirlo más, sino de aprender a observar e identificar qué hay detrás de este sentir y cómo transitarlo.

Como futuros oradores es muy importante tomar herramientas para adquirir habilidades y saber cómo pararnos frente a otros. Cómo mover los brazos y cómo dirigir la mirada. Cómo elegir el tema sobre el cual vamos a exponer y cómo elaborarlo. El uso del micrófono, la vestimenta, etc. Pero además, considero fundamental construirnos desde adentro como oradores poderosos capaces de obsequiar mensajes nutritivos, sostenidos y sustentados en nuestras fortalezas.

Cuando comenzamos a trabajar el terreno de la oratoria interior, los alumnos se sorprenden ante la cantidad de creencias, paradigmas y conversaciones internas (con ellos mismos) que los atraviesan en el momento de elegir dar nuevos pasos como este de convertirse en oradores. El compromiso con lo que quieren y eligen alcanzar es el puntapié inicial para la construcción de nuevas creencias que los acompañen a abrazar el coraje de dar el gran salto. Ese salto puede darse cuando se construye la confianza personal, cuando al fin logran empoderarse poniendo el foco en ellos mismos, y el corazón por delante en la entrega de la palabra.

El coaching, tal como lo indica su significado en inglés, es un entrenamiento gracias al cual podemos trabajar en la construcción de  nuevas versiones de nosotros mismos, más ricas y poderosas, aprendiendo a observarnos y a elegir cambiar aquello que nos limita.

Por medio de la neurociencia aprendemos a encontrar en nuestras mentes el socio-aliado para animarnos a más.

Este espacio de entrenamiento es una invitación a romper viejas estructuras, a salir de la zona de confort, a aprender a familiarizarnos con la incomodidad que produce emprender nuevas acciones en pos del resultado que buscamos.